FAVELAS - Jorge Mario Jáuregui

Con sus intervenciones arquitectónicas en las favelas de Río de Janeiro, Jorge Mario Jaúregui configura una arquitectura urbana entendida como un sistema interrelacionado donde confluyen las diferentes realidades: la urbana, la social, la de los medios de transporte, la de la economía, la de construcción … ‘Mapificar’ y detectar los núcleos , los flujos y los usos del espacio para intervenir es un proceso previo a la actuación, que hace que cada intervención tenga un sentido de acupuntura que relaja las tensiones circundantes.
Articulaciones Socio-Espaciales y Derecho a la Urbanidad
Dinámicas, Complejidad y Trama de la Vida
Para dialogar con el caos (orden complejo) y el conflicto que caracteriza las favelas de Rio de Janeiro, es necesario adoptar una actitud proyectual derivada de una lectura atenta de la estructura física del lugar, de su organización social, de la “escucha” de las demandas de los habitantes y de la detección de oportunidades. Edificios y espacios de uso comunitario deben funcionar como trazos particulares de orden y referencia urbana, buscando articular lo formal con lo informal y cultura disciplinar con cultura popular.
Mapificar es una manera de apropiación mental de un territorio. La mapificación es una experiencia estético-intelectual que trasciende el medio físico, para seleccionarlo y codificarlo. Este acto resume múltiples operaciones en una, incorporando una serie de códigos contenedores de significados e información.
Es necesario abarcar la dimensión no sistemática y plural de cada configuración compleja, dando cuenta no-solo de un “conjunto aditivo” sino también de sus virtualidades, revelando diversos niveles de realidades y también de sensibilidades de lectura. Se trata de la interpretación de señales. Para eso es necesario mantener dos puntos de vista simultáneos: entender (cuestionar lo que sucede) dirigido a intervenir (para transformar lo que existe).
La ciudad en este contexto es entendida como espacio de acontecimientos y lo urbano es una fuente de estructuración en el movimiento, de naturaleza nómada. La ciudad: escenarios para la diversidad y para el conflicto.Las estrategias para la estructuración urbanística, social, económica y cultural, desde la perspectiva de la seguridad del ciudadano, deben articularse con las problemáticas del sujeto.
Debemos articular lo simbólico (lo que marca algo específico de una cultura) con lo imaginario (lo que se produce como consecuencia de la vivencia de lo cotidiano; las rivalidades, sentimientos de identificación o de no identificación) y lo real (esos objetos, lugares y espacios que debemos configurar introduciendo modificaciones en lo existente, realizando una amalgama entre lo simbólico y lo imaginario).
Podríamos decir que “la favela es un lugar espiritual”, además de un conglomerado físico-social-ambiental, caracterizado por sus condiciones específicas de inserción en el territorio urbano. Está definida por su singularidad topográfico-paisajística, sus dimensiones, su grado de organización interna y su dinámica económico-cultural.
Es carente en mayor o menor grado de servicios infraestructurales, escuelas, puestos de salud, centros culturales, instalaciones deportivas y tiene frágiles representaciones del poder público, deficientes servicios de recolección de basura y también casi decorativos servicios de seguridad pública. En ellas no existe la noción de espacio público y tampoco existen normas legalizadas sobre la delimitación entre lo público y lo privado. Lo que existe es una delimitación consensuada que está permanentemente en negociación.

La favela se caracteriza por la riqueza de relaciones sociales y también por estar en permanente proceso de modificación-expansión.Favela implica el acceso a la tierra urbana por medio de la informalidad de la propiedad. Tal vez la lección principal aprendida en la tarea de urbanizar favelas consiste en percibir que, a pesar de todos los problemas, de todas las carencias, es el amor a la vida, mismo que trágica, efímera y dolorosa, lo que permite, en la convivencia, alcanzar algo de felicidad, basada en vínculos de solidaridad.
Y en la perspectiva en que aquí estamos considerando, urbanizar favelas implica, partiendo de la lectura de la estructura del lugar y de la escucha de las demandas, enfrentar el caos hasta convertirlo en forma.
